RESEÑAS EDITORIALES


Maria Cristina Restrepo

Percy y Johnny, amigos de infancia, vuelven a reunirse después de años de ausencia. La ocasión para reiniciar su amistad será un largo fin de semana con los padres del primero, además de otros invitados en Rhinebeck, una mansión campestre sobre el Hudson, en las afueras de Nueva York.

El libro comienza con los mejores auspicios. Habrá buena conversación entre personas instruidas, exitosas y sofisticadas, los mejores vinos, cenas exquisitas en medio de un decorado opulento, como son la casa y los jardines que descienden hasta el río. Existe incluso la promesa de un posible romance entre el hijo de los dueños y la hermosa hija de uno de los huéspedes. Pero ni los personajes, ni mucho menos el lector, sospechan la cadena de acontecimientos que se avecinan.

Con inteligente sutileza, haciendo gala de un estilo que combina una velada ironía con la elegancia de su prosa, el autor conduce la trama por caminos en los que combinan la magia, las intrigas de los sirvientes, el influjo del pasado, junto con complicadas operaciones financieras que pueden ser la ruina de unos y la dicha de otros. Como en una danza, las relaciones se recompondrán, no solo entre los huéspedes, sino con el entorno. Porque la casa parece tener vida propia. Los más sensibles descubrirán que la recorren inquietantes corrientes síquicas cuyo origen se adivina, mas no con certeza. Y la voz de los que ya se fueron se insinúa, creando una realidad alterna en la que el espíritu de los muertos parece a punto de revelar sus secretos.

Apoyada por el mérito de una impecable traducción al español, esta novela extraordinaria, que el lector encontrará imposible de abandonar hasta llegar a la última página, cumplirá con todas sus expectativas al combinar de manera magistral el suspenso, lo oculto, el amor, y más de un misterio por descubrir. Las pasiones humanas y las consecuencias que se derivan de las acciones dictadas por ellas, quedarán al descubierto al llegar a un final que bien puede cerrarse sobre sí mismo, o permanecer abierto a una segunda historia.

- Maria Cristina Restrepo, Novelista y traductora literaria




Marta Botero de Leyva

La narración de Obolensky es envolvente. Evidencia enorme pericia en dotar a los personajes en cada capítulo de nuevas dimensiones que influyen en la perspectiva de los acontecimientos. La fuerza de la obra radica en ese espiral de sucesos que atrapa por sorpresa al lector. Es una novela fascinante por la forma como la lectura lleva a trasegar en suspenso por la realidad visible y oculta de la mansión familiar de Rhinebeck.

La caracterización perfecta de los personajes que habitan la obra es descollante. Las descripciones evidencian un estilo de vida refinado donde no falta detalle para ambientar un mundo sofisticado. La fuerza del relato lleva a que el lector viva de lleno la experiencia de esta aventura misteriosa y sorprendente. Obolensky consigue con la pericia de los buenos escritores mezclar drama, amor, suspenso y tensión en un relato que una vez se empieza, es imposible suspender.

- Marta Botero de Leyva, Periodista




Felipe Ossa

Un relato impecable, narrado con maestría en su estilo y en su trama.La mezcla adecuada de intriga, suspenso y romance, con un fondo psicológico y filosófico perfecto.

Una novela sutilmente llevada, escrita con elegancia e ironía. Unos personajes muy bien caracterizados y una descripción del ambiente en donde se sucede el relato, muy bien descrito. Con la minuciosidad de los grandes escritores de novela del siglo XIX.

Su lectura, nos atrapa desde la primera página y nos lleva por el laberinto del suspenso, el secreto y la aventura, hasta un final sorprendente que remata con broche de oro una obra endiabladamente bien escrita. Émula de las grandes novelas de suspenso de todos los tiempos. Ideal para regalar en navidad. ¡No se la pierda!

- Felipe Ossa, Librería Nacional




Bruno Salomón

Después de la ya larga historia de la novela moderna como género, y también, luego de las enormes crisis que en el siglo XX la cuestionan como tal, vuelve un momento en el que parece resurgir desde sus propias raíces, y es así como de nuevo regresan historias muy interesantes sobre estructuras clásicas, no siempre tradicionales, que logran sin embargo rescatar para el lector contemporáneo la emoción, la magia un tanto perdidas o relegadas por el excesivo experimentalismo e intelectualización de la literatura.

A esta tendencia podría asociarse El ojo de la luna, auspiciosa ópera prima del escritor Iván Obolensky en la que se entremezclan eficazmente los hilos de una historia perfectamente construida, plena de interés y, sobre todo, escrita con gracia, inteligencia y ritmo, estilo en ocasiones muy sutil, pero también muy sencillo, sin elaboraciones retóricas complicadas, lo que facilita el acceso a toda clase de lectores.

En una atmósfera de elegancia, lujo, misterio, intrigas familiares, esoterismo e incluso romanticismo, Percy, el narrador y protagonista a la vez, logra dar cuenta de un mundo cuyas claves se revelan poco a poco en torno a personajes muy singulares con los que está vinculado incluso desde antes de nacer y con los cuales, sólo al final, alcanza a aclarar su propio destino.

Alice, una mujer bella y poderosa espiritualmente, muerta años atrás de manera extraña después de vivir muchos años tratando de hallar y resolver los misterios de su propia vida, es la figura convocante alrededor de la cual Percy, los Dodge y los von Hofmanstal, principalmente, se confrontan en determinado momento, sobre todo en lo que tiene que ver con la propiedad y el manejo de la gran mansión en la que durante varios días y noches conviven, buscando cómo resolver sus intereses y diferencias, no sólo de dinero sino de carácter y en la que, además, se cristaliza la relación de Brunhilde, hija del barón von Hofmanstal con Percy, relación que se consolidará después de que se resuelva el conflicto de intereses entre las familias. El espíritu de Alice parece gravitar sobre todos en la mansión que ella habitó en otro tiempo mientras las disposiciones legales, su legado, que habían quedado temporalmente en manos de los Dodge y del misterioso mayordomo Stanley, desatan el conflicto de manera sorprendente. Los tesoros de la casa, propiedad de Alice, quedarán bajo la responsabilidad de Percy, con la casa misma, después de los acuerdos financieros que entre todos se realizan para salvar el destino de la mansión.

Es una trama entretenida y atrapante, en la que el dinero, el cálculo, la ambición, el refinamiento y la tragedia de unas vidas atravesadas por el hastío vital y moral, son el verdadero sustrato de esta historia.

La obra posee un encanto indudable no sólo por la historia que contiene y desarrolla con lujo de detalles, sino por el estilo claro y ágil, la verosimilitud, la naturalidad de los diálogos y la maestría con la que están concebidos y descritos los caracteres sicológicos de los antagonistas, la destreza para mantener en vilo al lector a lo largo de 570+ páginas.

Una obra bien lograda que revela maestría, oficio, habilidad y conocimiento tanto de los temas desarrollados en ella como de la forma y estructura narrativa de la novela que, como género, parece haber sobrevivido a todas sus crisis y promete seguir manteniendo el interés de millones de lectores en el mundo.

- Bruno Salomón, Escritor